Una
alimentación correcta es aquella que aporta todos
los nutrientes necesarios y en cantidades adecuadas
para el correcto funcionamiento del organismo.
Una
dieta equilibrada debe ser variada en los alimentos,
moderada en sus cantidades, fraccionada en sus tomas
y proporcionada a las necesidades individuales.
Una
dieta sana para un adulto sano supone: comer poco
azúcar, aceite, mantequilla y margarina; comer moderadamente
lácteos, carnes, pescados, huevos y frutos secos;
y comer mucha verdura, frutas, legumbres y cereales.
La
dieta mediterránea es la dieta sana por excelencia
y con ella se consigue el aporte de todos los nutrientes
necesarios (hidratos de carbono, proteínas, grasas,
vitaminas y minerales) en cantidades adecuadas.
1.- HIDRATOS DE CARBONO:
· Funciones:
la función biológica principal de los hidratos de
carbono es la energética (producción
y reserva de energía). Como componentes de la fibra
dietética, regulan el tránsito intestinal y retrasan
la absorción de azúcares. Proporcionan 4 Kcal. por
cada gramo.
· Fuentes:
proceden fundamentalmente de cereales, semillas,
legumbres y patatas. En menor cantidad se encuentran
en frutas, verduras y leche.
· Requerimientos:
aproximadamente el 60% del valor calórico total,
es decir, aportan el 60% del total de la energía
que consumimos. Debemos aportar un máximo del 10%
de azúcares simples (glucosa, fructosa y galactosa:
sabor dulce, absorción rápida). La recomendación
en fibra es de 15 a 30 gr./día, ya sea insoluble
(celulosa, hemicelulosa y lignina: cereales integrales)
o soluble (pectinas y gomas: avena, cebada, judías
secas, guisantes, lentejas, habas y frutas).
2.-
PROTEÍNAS:
· Funciones:
realizan el transporte de sustancias, forman parte
de las estructuras celulares y de las hormonas. Proporcionan
4 Kcal. por cada gramo.
· Fuentes:
se encuentran (de mayor a menor valor biológico,
es decir, de mayor a menor cantidad de aminoácidos):
huevos, lácteos, carne, pescado, legumbres, cereales,
verduras y frutas.
· Requerimientos:
en adultos, 0,8 gr./Kg./día (en un adulto de unos
70 Kg. Se requerirían unos 50 gr.), lo que supone
el 10 a 15 % del valor calórico total.
3.-
GRASAS:
· Funciones:
aporte de energía, aislante térmico, protección mecánica
de ciertas estructuras, aporte de vitaminas A, D,
E y K, regulación de la síntesis del colesterol y
de lipoproteínas plasmáticas. Proporcionan 9 Kcal.
por gr.
· Fuentes:
lácteos, pescados, carnes, huevos y aceites vegetales.
· Requerimientos:
30% del valor calórico total, fundamentalmente de
pescado y vegetales y menos de carnes.
4.-
MICRO NUTRIENTES: VITAMINAS Y MINERALES.
· No
tienen valor calórico, pero juegan un papel imprescindible
en los procesos metabólicos del organismo.
· En
una dieta equilibrada, es decir, variada y suficiente,
no suelen darse problemas carenciales.
NUTRICIÓN
PREVIA A UNA SALIDA CICLOTURISTA
Tendremos
que considerar y analizar el tipo de marcha, su longitud,
su dureza y la época del año en la que tendrá lugar
para valorar la necesidad de ingestión de más o menos
líquidos en función de las temperaturas y grado de
humedad previsibles.
Los
días previos a la marcha tendremos que ir recargando
los “depósitos de combustible” y
este no es otro que, fundamentalmente, los hidratos
de carbono. Estos se almacenan en forma de glucosa
en tres depósitos: el medio interno (sangre, células,
líquido intersticial. Esta reserva no puede aumentarse),
el hígado (esta reserva puede aumentarse un poco)
y el músculo (esta reserva puede aumentarse un poco).
La
otra fuente de energía que puede emplear el organismo
son las grasas, pero esta solo se emplea en recorridos
metabólicos muy largos y lentos y además requiere
la presencia de glucosa. Esto hace que solo nos interesen
los hidratos de carbono.
Por
tanto en los días previos a la salida tenemos que
llenar al máximo estos depósitos de hidratos de carbono
para lo cual debemos hacer disminuir el entrenamiento
para evitar el consumo de glucosa almacenada y aumentar
la ingesta de hidratos de carbono, fundamentalmente
complejos.
Podríamos,
por ejemplo, aumentar la ingesta de pan integral,
lácteos desnatados, cereales, galletas, pasta de
arroz, patatas, verduras, frutas y zumos; disminuir
la ingesta de alimentos ricos en grasas y proteínas:
carnes, queso y lácteos enteros y a nivel físico
(si la salida es un domingo) descansar el jueves
y el viernes y hacer una salida muy suave el sábado.
El
día de la salida se deberá hacer un desayuno previo
copioso pero digestivo: una taza de té o café azucarado,
tostadas con miel o margarina y mermelada o leche
con cereales, una fruta fresca, una loncha de jamón
cocido y una de queso.
Durante
la ruta hay que tener en cuenta que a medida que
hacemos ejercicio, los niveles de hidratos de carbono
del organismo van descendiendo, por tanto es imprescindible
ir reponiéndolos o nuestro rendimiento bajará. Lo
ideal sería ingerir unos 50 gr. de hidratos de carbono
cada hora de ejercicio y, desde luego, nunca menos
de 20 gramos por hora.
Para
aportar estos hidratos de carbono hay dos formas:
1.-
Preparados comerciales:
· Líquidos
que incluyen hidratos de carbono (tener presente
que si la concentración es superior al 7% se retrasa
el vaciamiento gástrico y por tanto su absorción).
· Barritas
energéticas: elegir una con pocas grasas y pocas
proteínas.
2.-
Preparados caseros:
· Pastelillos
de arroz, manzana, almendras y piñones.
· Carne
de membrillo.
· Porciones
de manzana, naranja y plátano.
· Higos
secos y dátiles, ciruelas pasas, pan de higos.
HIDRATACIÓN
La
hidratación, junto a la nutrición, es un elemento
fundamental en y para la práctica del deporte y más
en el ciclismo.
Adquiere
mucha más importancia cuanto más calor, sol, humedad
y altitud exista en el lugar donde vayamos a practicar
ciclismo.
Los órganos
más sensibles a la deshidratación son los que mayor
proporción de agua tienen (cerebro, hígado y músculo),
apareciendo fatiga muscular, calambres musculares,
agotamiento, pérdida de conocimiento e incluso muerte.
La
disminución del rendimiento a causa de la deshidratación
se debe a:
· Disminución
de la obtención de energía aeróbica por el músculo.
· El ácido
láctico no puede ser transportado lejos del músculo.
· Disminuye
la fuerza.
Para
una correcta rehidratación tenemos que tomar agua
y sales minerales (cloro, sodio, potasio, magnesio
y calcio) porque el organismo solo puede utilizar
las sales minerales si se suministra suficiente agua
y solo puede retener agua cuando contiene sales minerales,
es decir, que quien toma tabletas de sales minerales
sin beber suficiente agua (exceso de sales) se deshidrata
y quien solo bebe agua, té, refrescos o cerveza,
también se deshidrata.
Hay
que beber antes, durante y después del ejercicio:
medio litro en los 30 a 60 minutos previos al ejercicio,
un litro por cada hora de ejercicio (el ritmo ideal
es de unos 100 mililitros cada 5 minutos) y después
del ejercicio medio litro por cada kilo perdido (como
medida aproximada, debemos aportar líquido hasta
que la orina sea abundante y transparente). El líquido
no debe de estar ni muy frío ni muy caliente, pues
se retarda el vaciamiento gástrico.
No
son adecuados los refrescos efervescentes (mucho
agua, mucho azúcar, anhídrico carbónico, esencias
y colorantes) ni los refrescos de cola (mucha agua,
mucho azúcar, cafeína y pocas sales minerales). La
cerveza no es mala (contiene malta y glucosa), pero
en pequeñas cantidades (el alcohol bloquea la capacidad
de regeneración y disminuye el efecto del entrenamiento),
además no contiene suficientes sales minerales para
compensar una sudoración profusa.
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